el toilette de Kirchner

 

 

 

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El uno comía higos y el otro tenia diarrea.

El uno firmaba el manifiesto y al otro lo llevaban en cana.

El uno daba conferencias y el otro se acostaba con las espectadoras.

El otro le encajo treinta y cuatro puñaladas al uno.

El otro murió cuando era conducido por el uno camino al hospital.

Isidoro Blaisten “Los hermanos Corsos”

Desde la primera vez que vi este cuadro surgen repetidamente las  preguntas: ¿Para quién pintó el autor  la imagen del espejo? ¿La mujer sentada al toilette ve la imagen que vemos de su reflejo en el espejo? ¿La imagen que vemos en el espejo, nos mira a nosotros? ¿Es un pasado o un futuro?

 Al hacer el blow up que  recomienda siempre la Dra. M. Zatonyi para enfrentar imagen alguna, uno ve que la mujer en el espejo está golpeada. Tiene ambos ojos con serios moretones, como si recién bajara de un ring. 

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Sin embargo, la mujer sentada al toilette parece    un poco más relajada, aunque no veamos su rostro. Al observar la posición de ambos brazos, e intentar imitarla resulta antinatural, en el cuadro parece que tuviera ambas palmas de las manos mirando hacia el espectador. Al probar realizar esa pose, resulta imposible. No puedo girar las muñecas. Quizás, esta decisión sea para resaltar la diferencia  entre ambas imágenes. La imagen de la imagen  que se ve en el espejo habla de algo más. No solo hay una diferencia entre poses y golpes. En el espejo, la vemos más gorda que la que vemos sentada, de espaldas a nosotros.

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En esta obra observamos algunas de las características típicas del expresionismo alemán, que  es el movimiento artístico al que pertenece la obra del autor. Repasemos brevemente de que trataba.

 Este movimiento de vanguardia  alemán  se establece en 1905 como Die Brücke (El puente), grupo que estaba conformado por Fritz Bleyl, Erich Heckel, Karl Schmitt Rottluff, y el pintor elegido para este trabajo, Ernst Ludwig Kirchner, quien en 1907 abandona el grupo junto a Oskar Kokoschka y Emil Nolde, últimos en acercarse al grupo ya mencionado. Es a partir de su alejamiento que Kirchner comenzará una búsqueda más individualista orientada hacia el simbolismo místico, la expresión de una angustia existencial dice Jean Mitry(1)  y cita a Maurice Gieure para subrayar sobre este movimiento artístico: el expresionismo tiene dos aspectos-uno plástico(…) y el  otro más psíquico que plástico, como un neo-romanticismo trágico, angustiado, existencial en el que procuran o quieren entrar en simbiosis la apariencia plástica y la significación psíquica.

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Para poder iniciar mi análisis debo, mínimamente saber quien fue este pintor alemán.

Ernst Ludwig Kirchner nace el 6 de mayo de 1880 en Alemania. Se suicida a los 58 años, el 15 de junio de 1938 con un tiro en el corazón.

Fue pintor, escultor y fotógrafo. En 1905 es uno de los fundadores del grupo EL Puente (Die Brücke) junto a Fritz Bleyl, Erich Heckel and Karl Schmidt-Rottluff. EL propósito de este grupo, como su nombre lo indica, era originar un movimiento que sirviera de puente entre el arte del pasado y el presente; en el que pudieran encontrar un nuevo modo de expresión artística. Movimiento que se caracteriza por una violenta carga emotiva, reforzada por el intenso uso del color.

En sus inicios Kirchner pinta escenas de la ciudad, pero luego se inclinará hacia los desnudos. Dejando para el final de su carrera los paisajes como tema de sus pinturas.

Inmediatamente después de separarse de Die Brücke, se une como voluntario en la Primer Guerra Mundial, pero fue dado de baja en ese mismo año debido a un ataque de nervios. Esto lo lleva a pasar dos años internado en un sanatorio de Suiza. En 1917 lo atropella un auto causándole importantes heridas. Luego de estos sucesos pinta un extraño autorretrato donde se lo ve con una mano amputada. Algo que no le sucedió.

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En 1918 se muda a Davos, a una casa de campo, bien alejada de la ciudad donde comienza una etapa de  paisajes.

La década del 20 resulta favorable a su arte con varias exhibiciones y es invitado a  unirse a otro grupo Red and Blue, formado por Paul Camenisch, Hermann Scherer y Albert Müller.

AL subir los nazis al poder, sus obras como las de muchos otros artistas contemporáneos, fueron señaladas como degeneradas prohibiendo sus exhibiciones. Suceso que parece indicar como uno de los últimos golpes que este depresivo artista pudo soportar, precipitando el suicidio.

Se dice que fue un verdadero bohemio. Su estudio era un lugar de punto de encuentro general, y que el desnudo y el libre amor era algo frecuente en su lugar de trabajo. No utilizaba modelos profesionales, prefería la gente de su barrio y de su círculo social.        

Con este breve recorrido por su biografía observamos varias cosas que nos pueden guiar, para analizar la obra “EL toilette”, destacando ciertos momentos de su vida y producción de una manera arbitraria quizás.

·Kirchner se pinta a sí mismo con una mano amputada. Hecho que no le sucedió.

·Estuvo dos años internado por un colapso nervioso cuando fue voluntario en la primera guerra mundial.

·AL llegar los nazis al poder declaran a sus obras y a la sus colegas degeneradas y son prohibidas.

·Se suicida con un disparo en el corazón.

No me resulta entonces contradictoria la deformación que hace de la imagen del espejo con respecto a la imagen que se mira en el espejo. Claramente, intenta pronunciarse sobre la distorsión de la realidad que cada uno observa sobre su propio ser, sobre su propia vida. Distinto, en muchos casos, de lo que otros ven en nosotros. Quizás sea del mismo periodo el autorretrato con la mano amputada, donde claramente se interpreta una deformación del como ver e interpretar la vida.

Volviendo a la obra elegida para este análisis; en esa distorsión que hace en el espejo uno quizás observe el interior de la mujer sentada frente a él. Es una imagen subjetiva, mental. Ella, entonces está golpeada, se siente golpeada. Y es significativamente  en los  ojos donde tiene los golpes. Los ojos son nuestra vista. Parece entonces que hay una doble deformación sobre la imagen de lo real… ¿quién no ve? La mujer sentada frente al espejo tiene una imagen que parece no corresponderle, y  a su vez, la imagen del espejo tiene los ojos dañados. La imagen de sí misma también tiene entonces, la visión distorsionada, si es que ella es capaz de ver en el espejo lo que nosotros vemos.

Cuando el expresionismo se propone plasmar sentimientos y respuestas subjetivas por medio de la distorsión de la línea y el color para representar la angustia, creo que,  este cuadro de Kirchner bien reúne todas esas búsquedas y características. Las líneas angulares sin perspectivas refuerzan la idea de la angustia y la violencia subyacente.   

La mujer que vemos en el espejo está agotada. Intuimos que tiene los brazos sobre la mesa y que con su mano izquierda recorre su rostro apenado. Está dolida. Cansada. Hasta despojada podríamos decir. La vemos desnuda, si bien solo vemos los hombros, pero no observamos rastros de su ropa y ni siquiera vemos el reflejo de las cosas que están arriba del toilette. Los frascos no se reflejan en el espejo, e intuyo que esto es así  porque es la  imagen subjetiva la que en realidad  se refleja. Ella no ve otra cosa que su dolor. Ve sus golpes. Y es lo que decide mostrarnos a nosotros.

Aquí el espejo no embellece. Aquí el espejo no distorsiona la realidad objetiva en la relación del espacio con las cosas.  Aquí el espejo juega como la revelación del interior tanto  del personaje femenino como del propio artista y todo su sufrimiento explicito.  

A su vez, si miramos por detrás de la mujer en el espejo, podemos ver la parte de la habitación que tiene atrás. Una especie de plano contra-plano en cine.  Tampoco hay nada. No vemos muebles, puertas o ventanas. Lo que para mi afirma la idea de un gran encierro, ya que en ninguna  parte del cuadro hay alguna referencia al exterior, como una ventana,  puerta o alguna luz que indique otro lugar. Sin embargo el color predominante es el azul y este color en cine y fotografía se lo une con el exterior, con la noche. Cuando se está filmando un interior y hay una ventana dentro de cuadro por ejemplo, a esta se le coloca una luz con  filtro azul (la famosa noche americana hollywoodense).

¿Y en la pintura que pasa con el azul? En un rápido paseo por internet encuentro que del azul se dice que es fresco, que es tranquilizante, que es la noche, que es el cielo, que se lo asocia a la soledad, a la tranquilidad, al silencio, al infinito.

 Vayamos a Kandinsky. En su libro Sobre lo espiritual en el arte Vassily Kandinsky propone que el color tiene dos efectos sobre nosotros. Uno netamente físico y el otro psicológico. Lo que físicamente produce el color en nosotros es un embelesamiento que nos sacia rápidamente y se desvanece. Mientras que el efecto psicológico moviliza nuestro ánimo y llega al espíritu.

 “El color rojo profundo tal vez es atrayente hasta el punto de ser doloroso, por su semejanza con la sangre”

 “la condición acústica de los colores es tan evidente, que nadie repetiría la sensación que provoca el amarillo tenue sobre las teclas bajas del piano”

“Se ha tratado de aprovechar esta potencialidad del color en la terapia de varias enfermedades nerviosas, y se comprobó que la luz roja excita al corazón y la luz azul puede producir una parálisis temporal”

“En términos generales, el color es un instrumento para influir directamente sobre el alma (…) El artista es la mano que produce vibraciones adecuadas en el alma humana mediante una y otra tecla”

Estos fragmentos seleccionados por mí y escritos por Kandinsky, me llevan a la idea de probar el cuadro en otros colores para confirmar que forma y contenido son indisolubles; y que no hay posibilidad de contar lo mismo de otra manera.

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Por supuesto que al cambiar el color, se cambia la intención original del autor. En rojo o amarillo no es El toilette de Kirchner. Carece de la intensidad dramática de la soledad. El cuadro que pintó Kirchner es azul. Y es un azul de la soledad, del silencio, de la noche. Porque es de noche. Bien podría ser la mañana, pero percibo noche. Los zapatos, el cansancio de ella en su reflejo y sus golpes, pero sobre todo el color azul que la envuelve me dicen que es de noche. Lo que no significa que este terminando su día. Bien quizás, puede estar comenzando su día de trabajo, siendo ella una prostituta. Ya que en algunas de sus etapas ha pintado escenas de ciudad y prostitutas por ser, quizás uno de los temas típicos del expresionismo.

John Berger dice una mujer debe contemplarse continuamente. Ha de ir acompañada casi constantemente por la imagen que tiene de sí misma. ¿De qué otra forma podría habernos  contado Kirchner el dolor que siente esta mujer que vive de su apariencia para seducir y que justamente debido a eso se siente maltratada? Es evidente, que siguiendo el pensamiento de Berger, esa imagen del espejo es la imagen subjetiva del interior del personaje de este cuadro que la persigue y la espera en su habitación cada noche para recordarle sus penares, lo que ella ve en sí misma.

Cuando Berger dice que la mujer se contempla a si misma mientras son miradas, determinando así las relaciones entre los distintos sexos, pero sobre todo la relación de las mujeres para consigo mismas; se me ocurre pensar que esta mujer del cuadro, se ve a sí, y se muestra así. O sea, seguramente, su actitud en la vida es la de una perdedora. Muchas veces uno puede tener una buena apariencia física, pero es nuestra actitud, que viene bien desde adentro nuestro, la que puede embellecernos o afearnos. Esta mujer se siente derrotada, y posiblemente siguiendo el criterio de observación que Kirchner ha demostrado tener con su autorretrato con una mano amputada; esta mujer se muestra  rendida frente a los demás, más allá del espejo esta  mutilada de una visión objetiva para consigo misma.

Kandinsky nos dice que la imagen del espejo es siempre irreal. Berger nos enseña que el espejo fue utilizado muchas veces como símbolo de la vanidad de la mujer, pero que la función real del espejo es que la mujer acceda a tratarse a sí misma como un espectáculo.

El espejo es un  símbolo bastante ambiguo y siempre ha sido un magnífico recurso para la narración de historias. Entre leyendas y folklores es frecuente encontrarle un carácter mágico de conjuros, de mística fantasmal. Puede ser una puerta a través de la cual el alma se libera pasando al otro lado, como Lewis Carroll con Alicia. Puede ser el hechizo hacia Narciso. Puede tener  una importancia cultural en ciertos lugares donde al morir una de las personas de la casa, durante un día se den vuelta los espejos. Puede tener el valor del eco, que existe para repetirnos y distorsionarnos.  

El espejo es como la manzana de Magritte. Uno se mira en el espejo y piensa ” ese no soy yo”.

Una de las diferencias que me resultan importantes destacar, es que Berger habla de que en la pintura al oleo europea, la mujer, (hablando del desnudo en realidad), está dirigido al hombre. Sinceramente, más allá de encontrarnos en otra época con el expresionismo, creo que Kirchner le habla a la mujer. Este cuadro me parece que apunta al receptor femenino para su comprensión total. Solo una mujer sabe como se ve cuando se mira en el espejo.

Este cuadro, que si bien puede ser sensual, le da la espalda al espectador, muy a diferencia de lo que ocurre en el oleo europeo como leemos en Modos de Ver. Acá la mujer no mira el espectador, porque claramente sucede otra cosa en este relato. No hay seducción, hay un mensaje triste. El pintor ha puesto a su protagonista de espaldas a nosotros, pintando un espejo por el cual si vemos la cara del personaje es para observar como esta desfigurada. Todo esto de un modo intenso logrado por el color y las formas. Pero en cuanto uno comienza a ver las diferencias entre la mujer y su reflejo, uno empieza a sentirse incomodo, como si estuviéramos viendo algo que no deberíamos. Algo muy privado. Muy intimo. El otro nos entrega la visión de sí mismo y nosotros nos apoderamos de ella escribe Berger.

Ella quizás solo permanezca unos segundos sentada al toilette. Sin embargo, la del espejo parece permanecer. Creo que siempre está ahí, esperándola. Porque, obviamente, si es su imagen subjetiva la que comparte con nosotros, es la imagen que lleva a todos lados. Pero que aparece en ese espejo para torturarla en su soledad.    

A continuación y a modo de cierre, tal como lo hiciera Berger en su libro, incorporo una serie de fotos e ilustraciones, donde podemos observar a la mujer en autorretratos. Todas ellas pertenecen a distintos blogs de internet donde las mujeres hablan de sí mismas, sobre cómo se ven, y/o como se sienten miradas. Que si bien no creo que en forma directa  hayan sido influenciadas por la obra de Kirchner, es un aporte a la afirmación del trato a la mujer como objeto, y del maltrato hacia la mujer bajo distintas formas de violencia.  

1-petrole Blahn 1931-1933 (mujer muñeca)

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 2- Florence Henri 1921 frente al espejo

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3-Marta Astfalck-Vietz 1927 (suicidio en espiritu)

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4-Ana mendieta 1982

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